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Claves que perpetúan el producto en lo más alto

Tras toda la campaña publicitaria y el impulso a nivel internacional que se le ha dado al producto, el efecto deseado se ha conseguido: las ventas iniciales son más que satisfactorias y el grupo se ha expandido entre el público.

Llegados a este punto, interesa dar otra vuelta de tuerca, que puede conseguirse haciendo públicos algunos datos sobre la vida tanto privada como social de los miembros de la banda, concretamente aquellos que puedan suscitar más polémica o identificación entre las masas.

Ahondando en este aspecto, en la actualidad está generalmente bien visto que artistas famosos apoyen al colectivo homosexual, por lo que es conveniente que al menos uno de nuestros músicos (preferiblemente el cantante por ser el miembro principal), aparezca especialmente vinculado a actos con este fin y sea una figura de referencia en la reivindicación de esta tendencia.

Además, ello puede originar dudas y debates acerca de las preferencias sexuales del líder del grupo, lo que garantiza que la gente esté pendiente del mismo.

Podemos encontrar casos reales como el de Fran Perea, quien se metió en la piel de un homosexual protagonizando el corto Paco, realizado para el día del Orgullo Gay. Asimismo Marta Sánchez, Fangoria o Kylie Minogue son ejemplos de artistas que han aparecido en actos de apoyo a dicho colectivo.

También vende el hecho de involucrarse en otras causas sociales como la igualdad de la mujer o la pobreza. En estas cuestiones entra la bajista, a quien aunque en un principio se ha preferido mantener lo más desviada posible de estos ámbitos de protesta, es inevitable que con la fama vuelva a su faceta más reivindicativa, la cual ahora se puede convertir en un hándicap favorable.

Por otro lado, desvelar información sobre problemas del pasado de los artistas, buscando siempre cierto dramatismo, puede ayudar a ensalzarlos. Problemas económicos, familiares o físicos, superados por la lucha y el ánimo de conseguir lo que deseaban.

Algunos ejemplos de este interés fruto de la compasión los podemos ver en los siguientes vídeos, en los que se relata brevemente los problemas socioeconómicos que sufrió Kurt Cobain en su infancia y juventud. También el grupo Black Flag es un caso de superación mediante la lucha por alcanzar una meta:

De igual modo se puede mostrar una actitud solidaria con otros combinados musicales que todavía se encuentran en el anonimato, pero que con su ayuda pueden llegar a triunfar del mismo modo que ellos.

Por supuesto, dada la repercusión actual de la prensa rosa, es imprescindible publicar rumores acerca de supuestas relaciones sentimentales de los músicos.

Pese a la implicación que algunos de los integrantes muestran respecto a conflictos sociales, se trata de evitar ante todo temas como la orientación política de los mismos o que su imagen se use para promocionar determinadas ideologías, pues esto supone entrar en un ámbito peligroso a la hora de captar un sector de seguidores muy variado.

Tampoco las ideas respecto a la religión son un aspecto que proceda hacer público, pues no suscita un interés especial entre la juventud de hoy, que vive en un mundo visual, donde todo se sirve en bandeja y no se deja espacio para la reflexión y el pensamiento. Estas características están totalmente ligadas a la religión, que pretende potenciar la fe, la actividad espiritual e incitar en el individuo el debate interior sobre problemas morales. En contraposición a todo esto, nos encontramos en la era de la imagen, en la que creer en lo que no se ve es algo que supone un trabajo que queda muy apartado de la tendencia a la “iconoadicción”, es decir, a la superficialidad y el no-pensamiento que se ha instaurado en la sociedad.

La adaptación de la estrella en el entorno social, y creación de un espacio propio de una nueva cultura.

Una vez lograda la fama mundial y la mediatización, los integrantes toman algo más el mando del rumbo que el grupo va a seguir, apartándose ligeramente de la manipulación que han aceptado hasta el momento, pero sin dejar de ser un foco de consumo y seguimiento masivo. Su música y su imagen experimentan un cambio.

Aunque siguen una línea de vestimenta que no dista en exceso de lo que se les había impuesto cuando entraron al panorama musical, comienzan a vestirse con estilos algo más propios, integrando en su vestuario determinados elementos con significado personal, o bien alineados a las causas sociales citadas anteriormente.

Esto supone la proyección al panorama textil de nuevos modelos que tratan de imitar al de estos sujetos y que el público querrá adoptar.

Veamos cómo un grupo de rock puede influir en la sociedad, hasta el punto de crear tendencias masivas de vestimenta:

De igual forma, empiezan a evolucionar en cuanto a su estilo musical. Adquieren algo más de independencia respecto a la productora, que hasta ahora les ha conducido en la mayor parte de los criterios y decisiones, integrando letras propias, más profundas y llenas de significado y ritmos nuevos, aunque, como hemos dicho, sin llegar a desviarse absolutamente del formato característico inicial.

Tanto el cantante como el guitarra poseen conocimientos musicales muy extensos. El primero es una enorme fuente de creación, mientras que el segundo domina gran parte de los estilos existentes, por lo que constituyen una combinación excelente para producir un género novedoso y original.

Por tanto, lejos de estancarse dentro de unos límites, abren sus puertas a la  rápida evolución artística, tomando influencias de diferentes corrientes en todos los ámbitos e innovando en ritmos y sonidos.

Esta mezcla de sonidos y ritmos ya ha funcionado en el crecimiento de agrupaciones precedentes y ha sido clave en el éxito de las mismas.

Esto es imprescindible en el devenir del grupo y favorece los intereses comerciales, pues en la sociedad actual predomina la búsqueda de lo nuevo. Los productos son cada vez más efímeros y su apariencia más novedosa. “Renovarse o morir”, ahora más que nunca, es el criterio que determina el éxito de muchas de las industrias culturales.

Precisamente la renovación es una de las características de este producto, que sin cambiar los pilares de su éxito va transformando el resto de detalles, dotándose de esa urgencia por crear algo nuevo que mantiene a sus seguidores siempre expectantes.

Con todo esto, se crea una nueva cultura asociada no solo a la música, sino también a la indumentaria, a la imagen.   No obstante, es una cultura inducida, huérfana de principios complejos y que se fundamenta en la simplicidad. No es una disciplina construida por la masa social integrada y asociada a la misma, la cual se presenta como una masa inerte, cuya forma de percibir la realidad está totalmente condicionada. Es un conjunto que vive viendo la realidad que se les ofrece a través de las pantallas. Creen que piensan por ellos mismos, pero verdaderamente no tienen capacidad de respuesta ante los estímulos con los que se les avasalla. Son una masa inerte y pasiva que se alimenta de lo que se le impone.

Su cultura, por tanto, ha perdido toda profundidad, siendo esta sustituida por la multiplicidad de lo superficial, donde el significado está oculto tras las imágenes.

Se trasladan a la vida real los elementos más característicos de lo que ocurre en el interior de la pantalla, lo que muestra la televisión. Esta se centra en la inmediatez, en el ahora, utilizando como instrumento las series, cuya visualización es algo cada vez más extendido, sobre todo entre la juventud.

Estas producciones siguen una dinámica de continuidad pero de forma fugaz, apoyándose en dicha inmediatez.

De esta forma, el individuo vive en un presente eterno y sin pensar en el pasado o el futuro. Predomina la idea fatalista de que hay que vivir el presente porque, irremediablemente, no existe nada más con lo que podamos contar.

La Película Rock Star, dirigida por Stephen Herek y protagonizada por Mark Wahlberg, contiene una escena en la que este pensamiento de vivir rápido y aprovechar el “hoy” como si no hubiera un mañana se ve reflejada en las palabras del cantante del grupo Steel Dragon:

Los sujetos se convierten en autómatas que se limitan a consumir como máquinas programadas, que viven rápido y no se detienen a reflexionar porque no hay tiempo para ello.

Es, en definitiva, una cultura palpable, materialista, que como hemos dicho con anterioridad, cree solo en lo que ve y se conforma con la facilidad de lo físico. Está vaciada de pensamiento y reflexión, carente de profundidad, y se conforma con buscar su identidad en el interior de esa “realidad” impuesta al otro lado de la pantalla.

Paralelamente a estos aspectos, nuestro producto social es una máquina de generar la novedad. Además está ligado a la tecnología audiovisual. La imagen física, el frenetismo y la evasión de lo imaginario, de lo mental, es la razón que explica su rápida y potente entrada en el público que, inevitablemente, busca lo que le ofrecemos.

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La calidad musical de los grupos suele ser óptima en los primeros trabajos de los grupos musicales, dado que inicialmente presentan una idea original con un carácter absolutamente personal. De este modo, cabe señalar que en su nacimiento se muestran de forma clara sus particularidades tanto musicales como visuales. Esta pauta es en cierto modo invertida por The Ocean, dado que el grupo mantiene un modelo más comercial en sus inicos, desarrollándolo con posterioridad hacia una vertiente más personal.

Así, nos encontramos con una tónica más simple y repetitiva en sus primeros trabajos, que progresivamente avanza según las inquietudes musicales y personales de los integrantes. Esto muestra una separación de las expectativas que se tiene por parte de la discográfica, interesada en mantener un modelo más homogéneo (y por tanto accesible a una gran mayoría). Este hecho es posible gracias al creciente apoyo por parte del público, lo cual genera un sentimiento de fidelidad que mantiene estables las ventas. Como es evidente, es contemplado por la discográfica, que ha de apostar por el desarrollo del grupo y no por sus intereses personales, lo cual podría hacer peligrar la predisposición de los fans.

Como podemos observar en el ejemplo anterior, el modelo del Hard Rock en los años 80 era un estereotipo necesario para mantener la hegemonía de ciertos grupos, lo cual no sólo les permitía seguir viviendo de la música, sino que mantenía un enorme entramado mercantil anexo a ellos. A día de hoy, la diversificación de los géneros musicales y sobre todo la multiplicación de posibilidades para acceder a múltiples materiales por parte del usuario, hace insostenible un modelo ‘premeditado’. El público actual tiene una cultura musical más extensa, sobre todo en el género en el que nos movemos, dado que cualquier vertiente está abierta a la escucha y sobre todo al hecho de compartir. La juventud comparte sus gustos mediante redes sociales, compilaciones en formato CD y reproductores, lo cual convierte a la música en un elemento fundamental para relacionarse y encontrar afinidades con los demás.

Esto nos demuestra que el oyente está adaptado a una mayor diversidad respecto al concebido anteriormente, lo cual probablemente signifique que su fidelidad depende más de una propuesta original y más personal, dejando a un lado los estereotipos que se multiplican en el mercado.

Introducción de nuevas ideas y ámbitos de creación. Cambios en la imagen, y contraste con los valores sociales.

La evolución en términos musicales del grupo implica sin duda un mayor contraste y exteriorización de sus aspectos personales en cuanto a la imagen. De este modo, se genera una ‘pseudocultura’, cuyas bases residen en todo aquello que hace único al grupo. Con esto, se abandona la imagen joven y desenfadada por parte de los integrantes (exceptuando al guitarrista, que tomaremos como imagen decadente y conflictiva), asistiéndose así a una maduración en la actitud y las inclinaciones musicales y artísticas de los mismos.

Asimismo, la adaptación de ideologías a la temática es un punto importante, como la homosexualidad, el rechazo explícito a las desigualdades o el naturalismo. Si en un principio podían resultar chocantes para la generación de una imagen inicial, ahora son un componente imprescindible para que el público pueda identificarse con los miembros de The Ocean, creándose un verdadero marco ideológico en torno al grupo y su trabajo.

Para explicar mejor a lo que nos referimos con esta última cuestión, haremos referencia a un hecho pasado similar y que puede servir de modelo e inspiración. Nos referimos al nacimiento de la cultura Beatle a partir del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Esta obra ha sido catalogada repetidamente por los críticos como una de sus mejores obras y uno de los discos más influyentes de todos los tiempos. Inmediatamente después de salir a la venta, se convirtió en una sensación popular. Destaca su capacidad de innovación en muchos sentidos, que va desde la estructura hasta las técnicas de grabación.

La idea central del álbum fue sugerida por Neil Aspinall, manager de la banda y director de Apple Corporation, consistió en que los Beatles tomasen el papel de La banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta, dejando atrás limitaciones y transformando al rock en objeto de culto. En 13 canciones llevaron al límite el concepto del rock, agregando orquestaciones, instrumentos hindúes, grabaciones tocadas al revés y sonidos de animales. Rock, jazz, baladas, music hall y hasta música oriental se mezclaron en la realización del álbum.

Reducción de la exigencia en cuanto a la producción de discos, singles y colaboraciones.

Así como la elaboración de una imagen más personal, la fidelidad de los fans que atestigua su calidad rebaja la presión mediática y empresarial respecto al lanzamiento de nuevo material.

La sociedad de consumo necesita una constante renovación y creación del material, para poder venderlo en sus diferentes formas. De este modo, en muchos casos las discográficas ponen tiempo al periodo de composición de los grupos con el simple fin de tener nuevas canciones que poder sacar a la calle en múltiples formatos. Puede verse una clara intromisión en cuestiones de inspiración musical, considerando que el material siempre tiene una componente personal basada en la experiencia y la reflexión. La actitud intimidatoria (claramente encubierta) de las discográficas genera, como podemos ver, una pérdida paulatina de la calidad dado que el grupo en muchos casos atiende a las cláusulas de su contrato antes que al cuidado de su material.

En este caso, al haber un modelo de negocio en auge, como es el de nuestro grupo, los altos ingresos suponen un margen para la libre composición. Asimismo, se renueva la noción de tiempo, el cual es infravalorado en una sociedad en la que todo se mueve vertiginosamente. El hecho de crear con soltura y dejar que posteriormente el público analice y asimile las ideas es, probablemente, la clave para conseguir una fidelidad basada en la idea y no en la compra.

Discusión acerca de la evolución según los fans: seguimiento por parte del público original (explotación de los elementos distintivos originales) o sustitución del mismo por otro con perfil diferente (caída en lo comercial).

Hemos comentado anteriormente los cambios musicales, estéticos e ideológicos del grupo; lo cual en conjunto contribuye a la creación de un perfil de seguidores concretos. A pesar de la diversificación y plasmación del sello personal de sus integrantes, no podemos hablar de la creación de una cultura verdadera, por lo que su seguimiento implica un modelo social encauzado en los parámetros que ellos se mueven. Es decir, a pesar de ampliarse en cuestiones ideológicas, The Ocean no supone una revolución artística que implica a sus seguidores de forma íntegra.

A día de hoy es poco usual un fan volcado al cien por cien con un grupo, dado que estos no generan verdaderos paradigmas como en su tiempo lo hicieron Jimmy Hendrix, Pink Floyd, Led Zeppelin o The Rolling Stones.

Cabe comentar en este punto un, cuanto menos, curioso ejemplo de este seguimiento vocacional de un grupo de música. Nos referimos a la cultura “rola” o del rock “rollinga”, presente todavía en la actualidad en Argentina.

Consiste en un subgénero de rock and roll que se fundamenta en la imitación, tanto a nivel musical como visual, de la famos agrupación The Rolling Stones. Esta corriente ha conseguido originar una verdadera tribu urbana de fanáticos que se hacen llamar “rollingas” y que en su mayoría pertenecen a clases marginales de la sociedad argentina.

Pese a la decadencia de la banda británica, en el país todavía siguen siendo muchas y muy populares las bandas vinculadas a esta tendencia. Algunas de ellas son Ratones Paranoicos, Jóvenes Pordioseros, La Mocosa, Barrios Bajos o Los Gardelitos.

También en Sudamérica, esta vez en Colombia, encontramos un ejemplo (tanto o más curioso que el anterior) acorde con esta dinámica de fanatismo hacia un movimiento musical. Es la conocida como “Iglesia del Heavy Metal”. La forman un conjunto de personas creyentes y amantes de dicho género musical y que rechazan la idea de que religión y Metal sean incompatibles. De hecho, combinan una con otra elaborando letras con las que se dirigen a Dios.

Vistas estas excepciones, parece claro que el público actual difícilmente puede desvincularse del seno social, basado en la mediatización y el consumo. En el mundo de las apariencias, los intereses y las imágenes, es complicada la búsqueda de nuevas perspectivas, tanto para los grupos como para los oyentes. Así, la manifestación personal por parte de los integrantes es un aspecto positivo dado que aporta frescura y con ello se mantiene el seguimiento por parte del público. Sin embargo no existe la profundización necesaria para crear una verdadera cultura alternativa.

El hecho de moverse en el panorama Indie, el cual a pesar de estar ya ampliamente explotado mantiene ciertos signos de individualidad y libertad, supone un marco idóneo para fomentar y sacarle partido a las inquietudes de sus integrantes. Esto los sitúa en un término medio entre la cultura underground y la masa social, permitiéndose la elección y manejo de estructuras y temáticas siempre encauzadas dentro de una corriente concreta.

La gestión publicitaria experimentará una transformación conforme crezca el grupo y experimente una mayor popularidad. La campaña sufrirá una adaptación enfocada a la promoción de la producción musical. Desaparecerán los anuncios de presentación en los que primaba el misterio para que nuevos spots, en su mayoría musicales, avalen la calidad del grupo y capten al mayor público posible. El modelo de marketing será masivo y la radio tendrá mayor peso que antes. Internet, la televisión, y en menor medida ya los carteles apoyarán el crecimiento musical del grupo. Ya no se buscará que se conozca a la banda, sino que anunciarán el contenido, el interior del mismo.

La imagen del producto será proyectada a la de la empresa, buscando que se relacione de forma inmediata a la discográfica cuando se hable de los músicos de ‘The Ocean’. De esta forma se convertirán en marca para la empresa, atrayendo a más grupos jóvenes y obteniendo también la opinión positiva que transmite el grupo.

La expansión a otros países con culturas diferentes a las occidentales cuando aumente el aforo supondrá un mayor nivel de ingresos y por consiguiente la posibilidad de invertir más en el crecimiento profesional del grupo. Lo que primero se convierte en conciertos en lugares más amplios acaba traduciéndose en giras intensivas. Los videoclips con mayor calidad audiovisual permiten la apertura internacional: Japón, Israel, India o Sudamérica son países exóticos que aumentan el caché del grupo. Todo esto desemboca en nuevos modelos de marketing y en nuevos anuncios más sofisticados.

Una de las posibles consecuencias son los contratos exclusivos con otras marcas. Los componentes del grupo, al alcanzar la fama y convertirse en iconos, se asocian con multinacionales y son buscados para ser la imagen de perfumes, innovaciones tecnológicas, productos de ocio, ONGs o incluso de algún grupo social. Todo esto son elementos que refuerzan el éxito y sobretodo los ingresos.

Es tarea fácil encontrar grupos o artistas individuales que se han convertido en la figura protagonista de spots de importantes marcas:

Un aspecto muy importante, dada la convergencia de la tecnología en los ordenadores, es no usar el DRM (Digital rights management) en los discos del grupo. Como ya hemos dicho, aunque la opinión ha de ser la contraria en público, no conviene ejercer en la práctica la limitación del uso de medios o dispositivos digitales.

No usando el DRM, como hace Apple Inc., el usuario podrá duplicar las obras y transportarlas a los diversos aparatos y programas digitales que inundan hoy la sociedad. Es de vital importancia esto, porque el DRM crisparía los ánimos de los jóvenes y porque la industria ha creado una necesidad con todos estos nuevos medios (móviles, mp3, iPhone…) que se debe saciar. La música ha de ir ligada a la evolución tecnológica, eso hoy vale más que cualquier campaña de marketing. Y más aún hoy en día, donde sólo vale el presente y es lo que queremos seguir inculcando a la sociedad para vender nuestro producto. Webs, blogs, redes sociales… son la mejor promoción que se puede hacer actualmente.

Otras posibilidades son incluir el marketing social. Siguiendo líneas parecidas a las realizadas por:

– Cinépolis, Del Amor nace la vista. Dónde se generó una campaña de salud, profundamente social, alineada a la causa natural de su core business: la vista.

– Heineken, Green is the New Black. Aquí se aprovecharon sus mismos desperdicios en una campaña ambiental, mediática y rentable.

En sintonía con la de Cinépolis, una campaña de salud auditiva acompañaría durante algún tiempo al grupo. Del mismo modo las cajas de los discos y los folletos que se incluyan serán de materiales reciclados y biodegradables para ir en sintonía con el medio ambiente, llamar la atención y para fomentar el uso de los nuevos medios digitales.