Archive for the ‘Etapa IV. Caída y adaptación del producto’ Category

Una vez llevada a cabo toda la campaña ideada para impulsar al grupo hacia la fama mundial y su hegemonía en el panorama musical, hay que tener en cuenta un posible futuro en el que las expectativas sean negativas, dada la tendencia general de la sociedad a consumir un producto de manera temporal y olvidarlo.

Tras el crecimiento y auge internacional a nivel musical y de beneficios de la banda, seguido de una estabilización durante varios años, llega la decadencia de la misma.

Una disminución del interés tanto por parte del público como de los integrantes provoca la caída inminente del producto.

Estudiando el ambiente interior y el que envuelve al grupo y analizando anteriores casos de desaparición de conjuntos musicales, se pueden vaticinar determinados problemas internos y externos que llegarían a desencadenar la temida disolución.

En cuanto a los conflictos emanados desde dentro, es posible que se produzca una incompatibilidad entre los integrantes debido al choque de egos. Aunque en un principio la relación entre los integrantes es inmejorable, esto puede ser solo temporal, ya que las ganas por triunfar y evolucionar maquillan los roces y las pequeñas distensiones. Sin embargo, una vez alcanzados los objetivos básicos quizá no todos los miembros estén de acuerdo con seguir aceptando el rol que se les ha otorgado y quieran adoptar mayor protagonismo. Si analizamos nuestro producto, podemos ver personalidades fuertes en la figura del cantante y el guitarrista, así como una actitud independiente en la bajista que pueden dar lugar a conflictos de este tipo.

Por otro lado, no sería de extrañar que se produjera un progresivo distanciamiento entre los músicos, bien por buscar objetivos diferentes, o bien por dedicarse a otros proyectos individuales o con otras bandas.

La pérdida del interés también puede producirse por el cansancio generado por las largas giras o el agobio que la fama conlleva.

La presión por mantener la imagen creada para atraer al público es un punto especialmente problemático y que puede suscitar mayor incomodidad.

Por otro lado, el entorno de la banda constituye un elemento muy influyente a la hora de provocar la decadencia de la misma.

En el ámbito comercial, hay que contar con la aparición de nuevos productos que consigan desplazar a The Ocean del mercado y también el probable cambio de las tendencias musicales y sociales que hagan que el público lo aborrezca, o que espere determinadas expectativas que el mismo no sepa alcanzar.

A otros niveles sería normal que surgieran polémicas derivadas de declaraciones o acciones de los integrantes (ataques verbales hacia entidades o personajes poderosos, actitudes opuestas a la imagen que se ha estado mostrando, etc.), así como conflictos a nivel político o religioso, etc.

Todo esto es, en gran parte, un efecto negativo de la búsqueda de la inmediatez y de lo novedoso que ha caracterizado al grupo. Aunque es un aspecto que en un principio fue la base de su rápido crecimiento, es un arma de doble filo y en un futuro puede invertir la trayectoria del producto, precipitando su final.

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The Ocean se adentrará en una nueva y decadente etapa. La banda ya habrá experimentado los sueños más deseados de cualquier artista: lanzamiento al mercado musical internacional, fama y, como consecuencia, considerables beneficios. Esta banda no solo habrá difundido música, sino también transmitido valores y experiencias que el público ha acogido como propias. No habrá sido un grupo pasajero, habrá penetrado fuertemente en el mercado y, por supuesto, en las personas que los han escuchado. Por ello, su deber es decaer sin defraudar a sus fans, quienes les han dado su voto de confianza y admiración, y ello se verá claramente reflejado en su exitosa carrera.

Si se encuentran ante tal situación es porque su cambio y evolución final, tanto en aspectos estéticos como musicales, no habrá cautivado tanto a los oyentes, por lo que, en este último momento, The Ocean no habrá logrado aumentar su público como en el resto de ocasiones. Sin embargo, es posible que exista fidelidad por parte de los espectadores de siempre, quienes a pesar de manifestar su pérdida de interés por su trabajo final, reconozcan seguir tocando, sintiendo, respirando y tomando The Ocean Experience.

Vista y analizada la posible recepción negativa por parte del público, la empresa discográfica pondrá a trabajar a la banda en proyectos de mantenimiento y supervivencia de lo ya creado mediante nuevas alternativas, que preserven la fidelidad manifestada por una gran cantidad de personas, así como el interés de la opinión pública en sus proyectos de futuro, tanto a nivel individual como de grupo. Se tratará de alimentar la curiosidad de los medios y resto de empresas para que sigan publicitando y aportando informaciones sobre estos músicos.

Para lograrlo se tendrán en cuenta alternativas anteriormente aplicadas por otros artistas, que resultaron favorables al alcanzar los objetivos deseados. Nos referimos por ejemplo al lanzamiento al mercado de CDs recopilatorios, vídeos/documentales de su experiencia profesional, conciertos en directo, renovación de videoclips, venta de ediciones especiales, asociaciones y colaboraciones con otros grupos exitosos del momento,…

El objetivo principal de esta nueva técnica de promoción es mantenerse activos el máximo tiempo posible en el mundo que les convirtió en lo que son y no desaparecer del panorama musical de manera repentina. Se quiere que su historia sea completa, con los capítulos bien definidos: comienzo, nudo y buen final. Por lo que, aunque las ventas alcanzadas no sean tan elevadas como antes, es igual de relevante dedicar tiempo y dinero a idear un proyecto de desenlace que permita ennoblecer a The Ocean como un grupo cumplidor con las expectativas de la audiencia.

Esta última fase de promoción consistirá, básicamente, en mantener esa imagen y ese perfil de grupo creado a lo largo de toda su trayectoria. Puesto que, para sus fans, quienes se han sentido identificados la “experiencia” de The Ocean, es imprescindible saber que no ha sido en vano y mantener el mayor tiempo posible encendida la llama del icono en que se ha convertido el conjunto.

Se sabe que con el paso del tiempo, todos los artistas van perdiendo popularidad, entran en una fase de declive que supone la pérdida de interés por parte del público mayoritario, pues la industria cultural es un flujo continuo de creaciones, y cada una de ellas tiene su momento. The Ocean ha sabido aprovechar el suyo y, en el momento en que decaiga, deberá pensar en dejar paso a las nuevas generaciones de músicos, por la simple razón de que también existirá una nueva generación de oyentes.

Actualmente la inmortalidad cultural/musical no existe debido a la inmensa variedad de productos culturales que se nos ofrece. Cada vez los momentos clave de los artistas son más inmediatos y tienen un ciclo de vida más corto, por el motivo anteriormente comentado: la oferta de muchos productos en poco espacio de tiempo.

En este último punto nos centraremos en el camino que pensamos tomar cuando el producto llegue a su inevitable final. Hay que anticiparse a su muerte y, habiendo analizado casos precedentes, preparar ciertos mecanismos que le permitan permanecer no sólo en el recuerdo sino en activo en el mercado a pesar de su retirada. Explotar bien la imagen y los recursos que hayan dejado es una labor importantísima para seguir aumentando los ingresos a costa del fenómeno social que se ha causado a su alrededor. No hay que dejar que la imagen desaparezca, ha de seguir en boga. Una de las opciones es la de realizar un film sobre el grupo.

‘Let It Be’ de The Beatles fue lanzada cuando la tensión entre los componentes vaticinaba el final del grupo y fue aclamada por el público.

Asimismo, ‘Yellow Submarine’ fue vanguardista, excitante, algo realmente nuevo en el mundo de la animación y con un tremendo éxito.

El argumento de este último narra las peripecias de unos Beatles dibujados, sobre un universo irreal de fantasías psicodélicas, con seres y espacios evocadores de esta estética. Toda esta mezcla consiguió entusiasmar a los seguidores como nunca otra película lo había hecho.

He aquí el primer fragmento de tan aclamada obra:

Otro ejemplo más claro fue el ‘Spice World’ (1997). Las Spice Girls fueron un producto corto pero intenso y llegó a calar a pesar de su brevedad, gracias entre otras cosas a su película y a su álbum de cromos con el que se hizo merchandising incluso después de la desaparición del grupo.

La difusión de documentales es otra opción para los fans curiosos. ‘Pleasant in dream’ de The Ramones o ‘Some kind of monster’ de Metallica están considerados como piezas de culto y se siguen vendiendo en las tiendas.

Otro componente importante para seguir siendo noticia son las declaraciones, las apariciones en público y en prensa, sobre todo si suscitan la polémica y  la controversia. Por ejemplo, J.Lenon criticó a la primera dama filipina y opinó sobre el declive de la religión. Phil Anselmo (de ‘Pantera’), por su parte, declaró: “He vuelto de la muerte para joder a los medios de comunicación”. También Dave Mustaine (Megadeth) se suma a la lista: “Si hubiera seguido en Metallica ahora mismo seríamos más famosos que los Beatles”. Las polémicas, para bien o para mal, venden; y sacar trapos sucios de los antiguos compañeros en la televisión también.

Ace Frehley (Kiss): “Ni volvería a KISS ni me dejaría maquillar, por supuesto”.

Rob Halford (Judas Priest): “Jamás volveré a Judas Priest”.

El tema de las drogas siempre da mucho que hablar y confesar los vicios siempre otorga protagonismo una vez más. El díscolo Steven Tyler (Aerosmith) declaró: “Hubo una etapa en mi vida que me estaba metiendo una tercera parte de la economía colombiana por mi nariz”. Veamos que les pasó a Black Sabbath:

Una solución menos conflictiva pero tanto o más satisfactoria económica y socialmente y que ha traído muy buenos resultados a quienes han optado por la misma, es la puesta en venta de recopilaciones y libros o cómics sobre la historia y anécdotas del grupo.

El libro ‘Los tesoros de Michael Jackson’ ha volado de las estanterías y en general se han triplicado las ventas que cuentan la vida de los grandes de la música. Del mismo Jackson o de los Beatles aparecen hoy en día discos remasterizados y con rarezas que siguen siendo números uno en venta. A veces se incluyen en cajas con las que regalan tazas, camisetas o chapas.

Todo esto es una buena fórmula para seguir explotando los derechos, siempre dejando algo con lo que poder hacer en un futuro un nuevo disco que atraiga a los fans. La celebración de aniversarios representativos del grupo suele ser una fecha clave para lanzar nuevos productos (mochilas, estuches, figuras de los componentes…).

Los artistas, como bien se ha dicho, pueden seguir en el panorama de la actualidad. Ya sea musicalmente haciendo giras en las que colaboren: así Freddie Mercury y Monserrat Caballé hicieron un dueto, o Miguel Ríos, que aparece habitualmente con las nuevas promesas del rock en alguna canción de sus álbums (‘Te lo dije’ de Quique González o ‘Insurrección’ de Manolo García). O convirtiéndose en productores: Pablo Cebrián.

Otra opción es convertirse en un personaje del corazón, salir en reality shows, presentar o colaborar en programas de radio o televisión o convertirse en un personaje importante dentro de la producción musical. Los premios y la relevancia musical muchas veces se adquiere tras los éxitos y al finalizar la carrera musical. Una forma de seguir dentro del campo es realizar bandas sonoras para series o películas o incluso hacer algún cameo en ellas.

Bruce Springsteen es un ejemplo de todo esto, salió triunfalmente en ‘High Fidelity’ y compuso la canción “The Wrestler” para la película del mismo nombre. Por ambas cosas ha recibido sus últimos premios (aunque tiene un Óscar y varias nominaciones por otros temas suyos en distintos films).

La imagen final es importante, a nivel económico y personal. Cuando Enrique Bunbury dejó ‘Héroes del silencio’ provocando su disolución, los fans esperaron que le fuera mal en solitario para que el grupo se volviera a juntar. Por suerte sólo fue temporal y terminaron siguiéndole tan fielmente como antaño. El libro sobre sus canciones y biografía ayudó a recuperar a sus fans y a crear una nueva imagen sobre sí mismo.